9 de Julio fue tres cuartos arriba dominando con claridad las acciones del partido (20-15, 33.28 y 51.38) pero Los Indios lo dio vuelta en los diez minutos finales.
Un párrafo aparte para el entrenador, formador y educador Daniel Pontelli. En el intervalo del último cuarto, hizo callar la boca a todos sus jugadores. Les dijo que dejaran de protestar los fallos arbitrales y se pusieran a jugar al básquet. Y le dio las herramientas para hacerlo. Y le hizo pagar a 9 de Julio todos sus errores, inclusive el tiempo muerto que pidió fuera de contexto en el tercer cuarto.
Los chicos de Los Indios entraron al último cuarto haciendo una presión en toda la cancha, robaron pelotas, defendieron y la metieron en la canasta adversaria, aun diezmado por algun jugador que salió por cinco personales.
Una victoria inobjetable.