
Todos los manuales, todos. Todas las planificaciones, todas. Toda la experiencia, toda. Porque conocer la trama secreta del cómo fue, hace más fácil saber por qué fue victoria de Argentino y no derrota. El Turco enfrentó este partido con un solo base (Sandrini). El otro fue un escolta improvisado de base (Trelles). Los otros dos, Frontera (lesionado) y Arias (recientemente operado) se sabía de antemano que no iban a ser de la partida. Por eso, por ejemplo, Argentino arrancó con un solo base y cuatro extranjeros. Y alternó toda la noche a Sandrini con Trelles (ocasionalmente subió la pelota Smith). No había otra manera de jugar. Y con Podestá que iba a llegar muy justo (recuperándose de una lesión). Entonces lo fueron llevando de a poco en los entrenamientos, lo tuvieron entre “algodones”. Y llegó bien. Y fue otro de los baluartes de la victoria azul. Y Argentino entrenó toda la semana con el juvenil Martino Caporaletti como alternativa. Y el chico entró y fue figura. El “rabanodiet” no desperdició ni un segundo en la cancha. Esta manera de optimizar el poco material disponible, lo pone a Capelli otra vez en el tapete. Y si bien recibió 90 goles, con una defensa excesivamente diezmada, apuntó a jerarquizar las ofensivas donde llegó, convirtió y cerró la victoria con los triples de los extranjeros. Argentino hizo todo bien. Por eso ganó el partido desde el vamos. Salvo el primer cuarto (23-23) después pudo sacar una mínima luz de diferencia con una gran ayuda del banco en los segundos diez minutos. Entraron Trelles, Podestá y Caporaletti para apuntalar la gestión ofensiva de Sandrini, Smith y Tate que hicieron ir ganador al equipo al descanso largo por 51-47. Mismo planteo en el reinicio para un resultado conocido: 72-70 arriba el Turco. Un trabajo a destajo de Sandrini, más de Smith y Tate, con los del banco empujando (Caporaletti-Podestá). Y en el cierre, muy luchado en los cincos primeros minutos, Argentino contó con una endemoniada tarea de Dylan Smith, un Podestá dando más de una mano, la presencia ofensiva de Dana Tate (que hasta volcó una pelota) y el tirador David Schriver -que aparece cuando tiene que aparecer- para bajarle el telón al partido y mandar a Racing a las duchas mucho antes de la chicharra final. Memorable victoria de Argentino, la segunda sobre Racing que le puede significar mucho en caso de empate con los chivilcoyanos, o en un hipotético triple empate en el fondo. Falta todavía. Argentino no tiene tiempo de descansar. Hoy, muy “light” en cuanto a entrenar, va a empezar a ver planteos para enfrentar este domingo a Independiente de Oliva. Otra final…
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