
Transcurría el mes de enero del año 2010 en la ciudad de Junín. Bajo un calor abrazador, el entrenador santafesino don José Antonio Cottonaro –al mando del plantel profesional de Argentino- renegaba en una práctica vespertina con Pablo Martínez, Javier Ceci, Lucas Bertucelli, Luciano Tantos, Emanuel D'Angelo, Santiago Scala, Selem Safar, Pablo Espinoza, Santiago González, entre otros, por la mala puntería con el aro. Hasta que se enojó, paró la práctica y disparó: “Hay que meterla en ese coso redondo que tiene unos flecos”… desatando una caravana de carcajadas. Y lo logró. No solo que Argentino ascendió a la Liga Nacional, sino que a la vez obtuvo la única estrella de Liga para sus vitrinas. Son lindas anécdotas que van quedando en el tintero, pero a veces reflotarlas trae a la realidad lo que le está pasando a Argentino en la actualidad. La falta de gol con la que atraviesa la mayoría de los partidos no lo hace progresar en el campeonato. Ante Instituto la defensa lució bien. Recibió menos de ochenta concreciones. Pero arriba metió 61. Muy pobre. Faltaron los goles de David Schriver (cero puntos) y con un poquito más del resto hubiese andado. El Turco no logra estabilizar el equipo, no se sabe que va a pasar con Xavier Reyes (actualmente en República Dominicana) y está necesitando imperiosamente un jugador más. Los tiempos se acortan. El límite para el recambio de jugadores es el 31 del corriente mes. Este lunes Argentino vuelve a ser local ante Peñarol de Mar del Plata, otro equipo armado “hasta los dientes” para pelear bien arriba. …
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